Libro de Jonás.
Tema central del libro de Jonás: La misericordia de Dios.
Mensaje que transmite el libro: La misericordia de Dios trae paz
1. La misericordia de Dios trae paz
Entre todos los profetas encontramos a Jonás, quien se rehúsa a cumplir el mandato de Dios de ir a Nínive para advertirles que serían destruidos por su maldad. Nínive fue un enemigo que causó estragos a los hijos de Israel, y por su causa, Israel sufrió muchos males. Esta ciudad pertenecía al imperio Asirio (Jon 1:1-2).
Pero Dios le dice a Jonás que esa nación no sabe discernir entre lo bueno y lo malo (Jon 4:11). En comparación con Israel, que había sido instruido en la ley y tenía discernimiento, Nínive era una ciudad sin conocimiento de Dios. Jonás adopta una actitud contraria a la voluntad divina, porque no quiere que Dios tenga misericordia de Nínive; incluso se molesta con Él, deseando más bien su destrucción.
Dios le hace entender que Él es el Creador, y por eso tendrá misericordia. Jonás no había construido esa ciudad, ni la hizo crecer como lo hizo Dios. ¿Cómo iba a creer que Dios no tendría compasión de ella?
2. La incomprensión de la misericordia de Dios acarrea la muerte
Jonás, en su contradicción contra Dios, huye a otra ciudad. En medio de su lucha, durante el viaje en la nave, pide que lo lancen al mar para calmar la tempestad, y así lo hacen. Luego, Dios envía un pez muy grande que lo traga. Desde el vientre del pez, Jonás ora a Dios, y Él lo escucha (Jon 1:3-17; 2:1-10).
Jesús explicó que, de la misma manera, Él estaría en el corazón de la tierra por tres días y tres noches, como Jonás estuvo en el vientre del pez (Mat 12:40). También, al igual que Jonás, Jesús sacó su vida de la sepultura. La oración de Jonás llegó hasta el Santo Templo, refiriéndose proféticamente a Jesús (Jon 2:6-7).
3. El juicio de Dios hacia su pueblo Israel por falta de arrepentimiento
Dios vuelve a llamar a Jonás, y esta vez él obedece. Comienza a caminar hacia Nínive, pregonando el mensaje de destrucción en 40 días (Jon 3:1-5). La noticia llega al rey de Nínive, quien ordena que todo el pueblo, incluso los animales, entren en ayuno. Abandonan su maldad y se arrepienten. Dios, viendo sus obras, se retracta del castigo y no los destruye (Jon 3:2-10).
Jesús también lo menciona: los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás. Pero en tiempos de Jesús, no creyeron en Él, siendo mayor que Jonás (Mat 12:41).
4. Reconocer que no se debe olvidar su misericordia
Jonás, al orar, reconoce que había olvidado la misericordia de Dios, siguiendo cosas ilusas. Entonces Jehová ordena al pez que lo vomite en tierra (Jon 2:8-10). Pero después, Jonás vuelve a entrar en conflicto por la gran misericordia de Dios, y le pide que le quite la vida, diciendo que es mejor la muerte que la vida (Jon 4:1-3).
5. La falta de actuar en misericordia trae enojo y deseo de muerte
Jonás se enoja contra Dios. Y Dios le pregunta: “¿Haces bien en enojarte tanto?” Luego Jonás sale de la ciudad y espera a ver qué sucede. Se hace una choza, y Dios hace crecer una calabacera que le da sombra. Jonás se alegra mucho por ella. Pero al amanecer, Dios envía un gusano que la daña, y se seca (Jon 4:4-7).
Después, Dios envía un viento solano, y Jonás se desmaya por el calor, deseando la muerte. Dios le dice: “¿Tanto te duele por la calabacera, que tú no sembraste ni hiciste crecer?” ¿Y no voy a tener yo misericordia de Nínive, una ciudad grande que no sabe discernir entre lo bueno y lo malo? (Jon 4:8-11)
Es notable que Dios quería mostrarle a Jonás, como profeta de su pueblo, el deber de actuar con la misma misericordia que Él tiene con Israel. Dios tuvo misericordia de Jonás, y la salvación es de Jehová. El libro no registra una respuesta final de Jonás, si comprendió o no la misericordia de Dios.
Aunque Nínive fue destruida posteriormente por los imperios Medo y Babilonio, como lo profetizaron Sofonías y Nahúm, con el tiempo fue reconstruida y habitada nuevamente.
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