Jonás, cuyo nombre significa “paloma”, no hace halago de su nombre,
porque vive una vida de enojo. Es incluido en los profetas menores, y la
tradición lo reconoce como autor del libro. El autor presenta a Dios como
Jehová o el Señor. Su llamado fue profetizar el juicio y la destrucción de
Nínive. Pero el profeta se rehúsa a cumplir el mandato de Dios de advertir a
Nínive, que será destruida por su maldad. Porque Nínive había causado muchos
estragos a los hijos de Israel. Nínive era la ciudad capital de Asiria para la
época. Jon 1:1-2. Pero Dios le dice a Jonás que esa nación no sabe discernir
entre lo bueno y lo malo. Jon 4:11. Jonás después de negarse, para no ir a
cumplir el mandato de Dios de ir a Nínive. Un enorme pez se lo tragó. Estuvo
tres días en el vientre del pez, clamó a Dios, y el pez lo vomitó, en la orilla
del mar en la tierra firme. Este motivo lo hace reflexionar y acude al llamado
de Dios, de ir a Nínive. Estuvo tres días recorriendo la ciudad de Nínive y
predicando sobre su juicio y destrucción.
Sin embargo, como ellos
escucharon a Jonás que le habló de parte de Dios, creyeron en Dios, y clamaron
para que Él revocará el castigo, de destruirlo. Dios lo hizo, pero Jonás se
molestó con Dios, explicándole que por eso él no quería acudir al llamado. Dios
vuelve a explicarle a Jonás de forma objetiva, para que comprenda su
misericordia, sobre la ciudad de Nínive, la cual Jonás no había construido, ni
hecho crecer, como sí lo hizo Dios ¿cómo Dios no iba a tener misericordia de
ella?
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